Génesis y usos del término “cacerolo”

El castellano-o español es un idioma rico, donde abundan los hermosos vocablos y expresiones.

Con orgullo podemos decir que hemos contribuido a enriquecer más si cabe esta nuestra lengua, ya que hemos acuñado y convertido en de uso corriente una palabra: cacerolo.

Pero que significa exáctamente y cuál es su origen es algo no tan conocido, y vamos a intentar desvelarlo hoy por si algún día alguien quiere añadirlo al diccionario de la RAE o incluso usarlo en su discurso de ingreso en dicha academia.

En nuestro grupo en Facebook puede leerse “Cacerolo: (n) Dícese de una moto de 4 tiempos, por ello con exceso de peso, y con tendencia a hacer ruidos graves al carecer de unas cámaras de expansión y escape adecuadas, amén de contar con válvulas que impiden la libre circulación de gases.”

Bien, esto es sin duda una definición correcta, pensada para no asustar a quien visite nuestro grupo en la red social. Dejando esta definición en manos de nuestros militantes más radicales a buen seguro no sería tan blanda, pudiendo leer sin duda algo más cercano a “penco, cepo, hierro, ballena, estorbo, aberración…” o cosas peores.

Póngamos el término en contexto y así es más sencillo entender su significado y uso.

Si decimos por ejemplo: “Mira que cacerolo más ‘guay’ me he comprado. Tiene 180CV y solo pesa 170kgs de catálogo. Con él podré hacer 300kms/h en la recta de Cheste. Es admirable su rueda trasera de tamaño 200 y toda la tecnología que incorpora.”

En este caso no estamos usando correctamente la palabra ‘cacerolo’ ya que sin duda estamos admirando las características de la moto de cuatro tiempos en cuestión.

Sería más correcto decir: “Acababa de clavar la sexta a final de recta y el cacerolo llevaba 100 metros frenando y me he tenido que meter por dentro cortando la trazada. Me ha arruinado la vuelta.”

Esta sí, esta definitivamente es una frase que hace un uso correcto del término.

Efectivamente, ‘cacerolo’ tiene connotaciones negativas: no se oirá siendo usada para alabar ni engrandecer el progreso que supone contar con motos de 4 tiempos de manera totalmente omnipresente-incluyendo en las carreras del Mundial de Velocidad.

Pero no necesariamente cacerolo es sinónimo de 4 tiempos. Se aplica de manera inequívoca, eso sí, a las motos deportivas de ese ciclo que se pueden encontrar en los circuitos, bien compitiendo, bien en tandas.

Con toda propiedad, a la vista de una CBR1000RR con carenados de fibra podemos pensar ‘cacerolo’. Podemos usarlo propiamente diciendo “sí, muy cara, muy nueva, muchos CVs, pero cacerolo al fin”, por ejemplo. Como hemos visto, si la moto en cuestión molesta en la pista por su ruido grave, sus dificultades para entrar rápido en las curvas o por su caballería desatada normalmente para complicar la existencia a quien intenta pasarla con una 2T, es casi seguro que dentro del casco se oiga al dostiempero gritar ‘cacerolo’ mezclado con calificativos.

Decía que fuera de ese contexto es más complejo de aplicar.

Por ejemplo, una 125 4T se puede denominar ‘minicacerolo’ en cambio. Una BMW LT enorme, con sus reposabrazos, así como una Goldwing es seguramente dudosa para ser clasificada como moto en nuestras mentes de dostiempero, por tanto no solemos aplicar ‘cacerolo’.

Tampoco una trail de 1.200cc, una Harley con manillar cuelgamonos o no o un megascooter se denominarán ‘cacerolos’. Especialmente las últimas tienen su propia denominación, que no es objeto de este artículo.

Una clave es fundamental para el correcto uso del término: se podría hacer lo mismo con una 2 tiempos, seguramente más barato y mejor. Por tanto, usar una moto de enduro de 4T, una moto para tandas de 4T, una moto de supermotard de 4T y sobre todo correr con motos de 4T de una manera u otra puede llevar aparejado que sean clasificadas todas ellas como ‘cacerolos’ con desprecio, indignación, urticaria, indiferencia, tristeza o resignación por un dostiempero de bien.

Vemos así su aplicación pero ¿cuál es su origen?.

Para ello tenemos que remotarnos a 2002 o 2003, cuando en el foro de Portalmotero.com-de donde surgió la rama dostiempera que pasaría a llamarse Club2T- se citaban particulares personajes.

Uno de ellos, Desmopaco, dejaba a las claras sus preferencias en su propio apodo. Era complicado llegar a un acuerdo con alguien que admiraba las ventajas de un sistema como el desmodrómico, en las antípodas conceptuales del motor de 2T. Seguramente fundiendo un mecanismo de ese tipo existente en una Ducati podría obtenerse metal suficiente para toda la parte alta de un motor mediano de 2 tiempos. Era complicado como decíamos un entendimiento.

Pero Desmopaco es una persona que admira las motos. Todas.

Yo también, especialmente si la alternativa es un coche o un autobús. Pero si ya estamos en el territorio de las dos ruedas, no entiendo algunas derivas del mercado.

Esto acabó en un chiste sencillo: sus admiradas Ducati eran simplemente dos enormes perolas de cocinar spaguettis para mí. La similitud era clara: grandes, con enormes presiones-cual olla a presión-e incluso con la valvulita que todos recordamos como el sonido de nuestra infancia procedente de la cocina donde nuesta madra cocinaba judias verdes con patatas.

Las llamadas “pistonadas” de un V2 de Ducati son algo que contribuye a esa idea, ya que lo más parecido seguramente sea un nativo africano usando como tam-tam dos enormes perolas puestas bocabajo. El lento y cadencioso ralentí de este tipo de mecánicas puede simularse fácilmente con golpes alternativos en ambas perolas que deben producir los correspondientes temblores en el suelo, aportando también la típica vibración.

En esa broma andábamos. Una Ducati Nuevedieciséis era por tanto denominada por mí “un 2 perolos” con el añadido de “échale un chorrito de aceite antes de cocinar la pasta y no la laves luego que pierde el almidón”.

Quién y en que momento aludió a “2 perolos” como “2 cacerolos” no lo sabemos. Si fue el propio Desmopaco o alguien que nos leía se pierde en la madrugada de los tiempos.

Pero algo estaba claro: había nacido el término por una simple mutación espontánea, y con ello, su uso en tantas y tantas horas de foros y narraciones de días de tandas-o piques urbanos le había dado forma hasta el actual término para referirse a demasiado peso, complejidad mecánica y seguramente coste para dar vueltas no efectivas a un cigüeñal.

Algunos dostiemperos angloparlantes tienen un término equivalente: “diesel”.

También a veces la acompañamos aquí con el término “bateaceite” dado el peculiar modo adicional de gastar energía que tienen las mecánicas de 4 tiempos, al batir el aceite en el cárter para lubricarse.

Sea como sea, nunca hemos contado cuantas veces al día podemos decir los del Club2T ‘cacerolo’ pero es un término desgraciadamente cada vez más común, pero no por nuestra pobreza lingüistica- términos como transfer, lumbrera, gripaje, carbonilla acreditan lo contrario.

Que los domingos de las carreras el 66,6% de las mismas sean de ‘cacerolos’ deja claro que cada vez, se oirá más.

Desmopaco, mira la que hemos montado, compañero.

A todos los demás, espero haber arrojado luz sobre el nacimiento y la esplendorosa vida de la que goza este singular término, ‘cacerolo’, que seguramente, use mucha más gente que los que nos citamos en el Club2T.

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