Leyendas 2T: McCoy y su famoso “500: Gone but not forgotten”

mccoy_01Garry McCoy tiene sin duda su lugar en el corazón de todos los aficionados a las carreras de motos de velocidad que lo vieron en acción. Su nombre evoca esa Yamaha WCM RedBull sacando humo del neumático trasero a la salida de las curvas.

Pero McCoy es mucho más, figura en los libros de historia, y lo que creo que es mejor, en la memoria de todo aficionado a las motos de carreras, y en especial a las 500cc 2T.

Lo que cometió en Valencia un 2 de noviembre de 2002 fue un atropello brutal y despiadado de las absurdas normas, de la mal llamada “evolución” del Campeonato del Mundo de Velocidad.

Esa leyenda es lo que queremos contar hoy: un cuento imposible como buena leyenda.

Pero para entender lo especial de esta historia tenemos que situarnos en lo que significó ese año para el motociclismo. En el 2002 se modificaba la regla histórica de la igualdad de cilindrada máxima en el mundial de prototipos. El reglamento permitía 990cc si el motor era de 4 tiempos. El motivo era sencillo, con la experiencia de SBK en la mano, las 750cc 4T le habían costado a Honda 17 millones de dólares para poder acercarse al menos a los cronos de las 500 2T. Si había que poner una 4T a competir, mejor que fuese una lucha injusta.
Alejarse del 750cc hacia arriba cuanto fuese posible era necesario o el resultado podía ser desastroso. ¡Ay si una 500 ganaba en el 2002 el campeonato!
Sería una catástrofe. Porque se había decidido que el progreso eran las 4T. La manera de hacerlas volver no iba a ser como el que las apartó, la competición contra las 2T, si no los reglamentos y los despachos.

En ese contexto, una rara temporada esa 2002, donde veíamos que las 990cc, las llamadas motoGP sacaban humo del neumático trasero sí, pero no como McCoy al abrir el gas de su demoníaca 500, si no ¡al soltar el embrague por la retención del motor!. 500ccGPSachsenring2002_01

En los libros quizás hable del Mundial de Rossi, del desarrollo de la RCV211V, de lo sencilla que era su moto de pilotar, de la extraordinaria manejabilidad que el elástico motor de 4 tiempos que equipaba le proporcionaba.

Otros veíamos otras cosas. Habíamos visto como Barros y Jacques podían haber ganado en Sachenring si no llega a llevarse el primero al segundo al irse al suelo en la frenada, cuando habían dejado atrás a Rossi subido en su flamante RCV de 4 tiempos.

Se veían clasificaciones curiosas y a buen seguro olvidadas, pero que están en los libros de historia de este deporte también:  Efectivamente, Phillip Island, penúltima carrera de la temporada y la primera línea de la parrilla estaba formada por motos de 500cc 2T delante de todas las motoGP.

gp_phillip_island_2002_parrilla

Las Proton KR de Kenny Roberts, nuestro admirado Garry McCoy con su WCM Yamaha y Jurgen van der Goorbergh con la Honda 2T eran el cuarteto de motores de “agujeros” que lideraban las clasificaciones. Efectivamente, terminaba la temporada y las 500 estaban delante en los cronos.

Lo más espectacular era que ¡no eran las 500 punteras! No sabemos si Barros dejó voluntariamente su NSR500 oficial, pero está claro que tras el “susto” que pudo dar en Sachsenring era mejor no tener un primer espada en una 500 oficial.

Con este ambiente llegábamos a Valencia, a la última carrera de la temporada.

Volvamos con Garry McCoy. Con 26 años, en 1998 se subía a una 500, la Shell Advance Honda. Esa temporada el temperamento de la 500 se cobraba una lesión de tobillo. En 1999 se unió a Yamaha WCM y consiguió un tercer puesto en Valencia. En el 2000 comenzó ganando en Sudáfrica con la Yamaha, usando el neumático Michelin de 16,5 pulgadas, ideal para ir cruzado derrapando, su marca de la casa. Con un par de victorias más, acabó 5º del Campeonato. En 2001 se rompe la muñeca en Le Mans en entrenos. La 500 seguía enseñándole los dientes.

Pero había de ser en Valencia en 2002, tras una temporada muy mala, en la que llegaba como clasificado en 20 posición donde se convertiría en un ídolo más si cabe del dostiemperismo mundial.

Primero, por ese brazalete negro que portaba tanto él como todo su equipo: el requiem por las 500 que habían sido sentenciadas de muerte.
Segundo, por esa ‘pole’. Efectivamente, en un circuito que le iba al dedillo, otra vez una 500cc 2T volvía a estar delante de todas las 990cc 4T en los cronos.

Pero Garry sabía que en el cuerpo a cuerpo las cosas iban a ser muy distintas.
Todo aquel que haya intentado compartir pista con motos de 4T pilotando una 2T sabe-teniendo además normalmente diferencia de potencia también como en el caso de esta injusta batalla que era el mundial 2002-que las cosas son muy complicadas para las dos tiempos.
Más ligeras, su gran ventaja era la entrada de las curvas, no tanto el paso por ellas, y una velocidad mantenida.
Hay que “dejarlas correr”. Si se paraban demasiado y hay que sacarlas por motor, ni tenían la potencia suficiente ni se podía aplicar la disponible por su menor banda de utilización.

Garry sabía que si las motoGP salían por delante de él o llegaban antes a las primeras curvas no tenía nada que hacer.
Le estorbarían y le impedirían ir al ritmo que necesitaba. Todo habría acabado.

Pero McCoy tenía un plan: “Había estudiado las salidas del 125 y del 250 y las luces rojas se mantenían un poco más de lo normal y supuse que había contado bien el tiempo extra que lo hacían.”

500ccGPValencia_2002_01Allá iba. Iba a intentar lanzar la 500 lo más rápidamente posible para colocarla delante de las motoGP y así conseguir mantenerse dando la guerra suficiente para demostrar que se podía, que la “vieja” 2T podía batir o al menos pelear con las nuevas llegadas, con todos sus caballos de más y su avanzada electrónica. “Esperé un poco más que nunca pero aún así fue un poco antes de tiempo. Es un poco decepcionante pero tenía que arriesgarme.”

Así, un poco antes de unos semáforos que se apagan, la rueda de la Yamaha YZR500 WCM Red Bull que ves en el logo del año 8 del Club2T  cruzaba la linea de salida.

Era el final. A McCoy le sancionaban con un stop&go por saltarse el semáforo de salida. En la remontada, arriesgándolo todo, Garry McCoy se iba por los suelos, finalizando así esta carrera, una aciaga temporada para él y cerrando un ciclo, el de las 500cc.

En el 2003 todavía Kenny Roberts Sr alistó sus KR3 en parrilla antes de terminar su motoGP, pero eso es otra leyenda. Garry, el Rey de la Derrapada, “Slide King” tras la caída decía: “Cuando me reincorporé a la carrera frené sobre un bache y perdí la rueda delantera. Todo se ha acabado para las 500, el final de una era, las 500 se van pero no se olvidarán.”

Con su brazalete negro, Garry McCoy dejaba esa frase para la leyenda: “the 500s are gone but not forgotten”

Cierto Garry, cierto.

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