Prueba de Aprilia RSW250 Ex-Toni Elías (Parte II)

Antes de continuar, me gustaría explicar lo que no es una moto de este tipo.

No es una moto normal. Es una moto artesanal, hecha a mano, diseñada con el único propósito de ganar el Mundial de 250.

No es una moto “racing” o “hiperdeportiva”. Es una moto de carreras, a la que solo tenían acceso los pilotos con el equipo y el presupuesto para acceder a una de las pocas motos con material y asistencia exclusiva de fábrica.

No es de hecho ni una “carreras-cliente” destinada a que los privados hagan el mejor papel posible.

No es nada común.

Es una moto que ha ganado carreras del Mundial.

¿De cuántas motos se puede decir eso?.

Hay que hacer la salvedad de que llamarle “esa moto” a una moto de GP es bastante relativo. Lo que primero aprende uno de este tipo de motos es que no hay dos iguales-salvo la famoso moto A y la moto B del mismo piloto.

Tanto por las personalizaciones de los pilotos como por los desarrollos de nuevas piezas y especificaciones se debe pensar en una moto de Gran Premio como un conjunto de cajones de recambio que se usan combinados cuando es necesario.

Pues bien, la combinación de recambio que forma la Aprilia RSW250 es espectacular.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Veamos.

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Toni Elías, piloto de 250 cc, del equipo Telefóncica Movistar Repsol-YPF en el GP de motociclismo de Alemania 2002.

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A estas alturas imagino que habrá algunos tan impresionados como yo de pensar que podríamos estar hablando de la moto que iba a ver en directo, y hasta podría subirme en ella.

Remitiéndonos a las fotos, era el año 2003 cuando Toni Elías se alineaba en parrilla con moto oficial en el equipo satélite de Aspar. A lomos de esta moto conseguía 5 victorias y 7 pódiums.

Las noticias en 2003 explicaban como Toni Elías había ganado en Jerez ese año, para delirio de la afición.

Aquellos momentos pueden revivirse aquí, en la propia página de motogp.

Histórica la moto, por tanto, por si fuese poco para resultar todavía más increíble la experiencia.

De como llega uno a poder probar esta moto, digamos que es una historia corta. Hay que tener amigos muy especiales. Dejémoslo ahí.

Vamos al grano. ¿Cómo es esta moto?.

Lo dividiremos en bloques.

Su aspecto.

Primero, que conste que estáis leyendo a un tipo capaz de quedarse largos minutos-pierdo la noción del tiempo-mirando una Aprilia de GP. Cada tornillo, cada pieza de fibra de carbono, cada conector, el aluminio, todo, me fascinan hasta tal punto que me cojo una silla o me tumbo en el suelo a mirarlas.

IMG_6987_2No creo que haya nada parecido a una Aprilia de Gran Premio. Las motos de GP japonesas son increíbles, sin duda, pero son “industriales” al lado de estas joyas artesanales. Cuando vi el enorme basculante en fibra de carbono de esta moto o los recubrimientos aerodinámicos del escape de abajo-carbono también claro- sujetos con alambre sobre unos remaches claramente poco industriales me parecía estar viendo una escultura. Estuve a punto de deshidratarme por tener tanto tiempo la boca abierta.

La horquilla impresionante. Las llantas increíbles, el amortiguador trasero como solo puede ser un autentico serie oro. ¿Y el equipo de frenos? Madrecita.

La moto sin duda resulta familiar en su aspecto, debido fundamentalmente a que la Aprilia RS250 que conocemos bien es una réplica algo aproximada. Es similar el tamaño, tiene ese gran carenado frontal que hicieron tan famosos y un gran, gran colín.

No es una moto pequeña, de hecho es más aparatosa “por fuera” que cualquier 600 moderna, que en cierto momento empezaron a perder redondeces y casi si me apuras el colín y prácticamente no arropan sus aparatosos motores.

¿La posición de conducción que tal? Es una moto de GP. Aunque son totalmente regulables, está claro que la postura es absolutamente radical. Semi-manillares bajos, estriberas altísimas. Aunque parece que la cúpula es grande vista desde fuera, desde la posición de conducción hay que agazaparse y apoyar el mentón en el depósito para poder taparse. El deposito es ancho, el cuadro totalmente espartano. Un reloj precioso para las rpm, un display. Y sí, los impresionantes leds de cambio de altas rpms programables arriba, que seguramente sea lo único que se pueda mirar si llevas este aparato deprisa de verdad.

La primera vez que vi la moto no fue posible probarla, realmente tras mirarla, volverla a mirar, pasar largos minutos subido, arrimar una silla, mirarla otra vez y otra vez…

…tenia que pensar de verdad en que significa “probar” esta moto concreta.

Mi “bagaje” motociclista es de muchos años, y algo más de 10 años de circuitos. Llevo 5 años usando una Honda de GP de 125 y creo haberme subido en una larga ristra de motos de 2T en circuito-y fuera de él desde 500 hasta 125s de calle pasando por casi todo. Tampoco me bajo de las Enduro de 2T si no me obligan, por tanto creo entender las “dos tiempos”.

¿Me daba miedo? Hace unos años me imponían bastante las 250GP. Incluso bajándose de una 600 tras competir, una 250GP está en otro nivel.

Pocas cosas aceleran como una 250 2T de Gran Premio (con permiso de las 500). La sensación de interruptor del ciclo 2T respecto a los ciclos que pierde un 4T sin producir potencia se nota más que en las 2T de calle. Su peso en los 100Kgs y esos equipos de frenos, con suspensiones, slicks, estriberas solidarias al chasis, todo, todo es robusto, rápido e inmediato. La falta de retención del motor también deja claro que eso no es una 4 tiempos. Y eso sí, en las 250 hay algo más de banda usable, pero también es al estilo, 2T, deja caer la aguja y aquello no va ni medio fino.

IMG_6995_2Me impuso la primera 250GP que probé. Algo menos las siguientes, y sin duda los kms con la 125GP me han ayudado a tenerles más confianza a estas motos radicales y sin concesiones. Les sigo teniendo respeto, pero no miedo.

Pero esto no es una 250GP normal. Es la versión ligera, potente, exótica y radical de las motos de por sí más ligeras, potentes, exóticas y radicales.

No creía que fuese a tener problemas con los frenos. Tampoco con el gas. Esto se dosifica.

Si me imponía el cambio de carreras (primera arriba y el resto abajo) y sobre todo, sobre todo, no salirme, no estrellarla.

Al ridículo no le tenía miedo. Estaba garantizado que lo haría.

Lo decidí, la probaría. Mentalización para el cambio, grandes márgenes y a ver que sentía, mientras seguramente tendría que parar porque no  la mantenía en temperatura y los neumáticos se enfriaban con mi ritmo paseo, y con márgenes. Que le vamos a hacer.

Esperé, llegaría la oportunidad, mientras intenté no ver muchas carreras ni pensar demasiado en ello por aquello de no anticipar demasiado, llegar muy calentito y acabar demasiado pronto, ya sabéis.

En la próxima parte del articulo, en marcha.

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